Retrato de Napoleón Retana torneando en su taller.

Acerca de

Creo que una parte fundamental de la naturaleza humana es la comunión con el verbo hacer. Utilizar nuestras manos para crear un objeto nuevo es la esencia de la creatividad, en mi opinión la cualidad más grande a la que podríamos aspirar.

Nunca pensé en mí mismo como un artista. Mis cartones me califican de diseñador, mi labor es resolver problemas. Siempre busqué una conexión con un medio expresivo, encontrando en la cerámica la conjunción de mis fortalezas y debilidades.

Mis intenciones nunca las tuve claras, pero la vida es azarosa y caprichosa, como la arcilla. Siento que las cosas que tienen que llegar, de alguna u otra manera aterrizan en el lugar en que están destinadas a habitar.

Napoleón Retana. Manos amasando una pella de arcilla.

Al principio forré una tabla con manta, porque quería hacer figuras en casa. Pensaba, iluso, que podría colocarla sobre el escritorio, y recoger todo cuando terminase. Pero esta superficie se volvió insuficiente para las aspiraciones de lo que con el tiempo, aprendí a visualizar.  

La tabla eventualmente evolucionó en una mesa. Después cayó de la nada un horno cerámico, y luego un torno. Yo nada más pensaba en lo que quería llegar a hacer, y las cosas iban sucediendo, en sincronía.

Una vez leí que la arcilla puede volar siendo cometas, nada más había que aflojar el pulso para que pudiera fluir. Como ave o florete en puño, si lo constriñes se ahoga. El barro es igual, soltando las manos, hacia arriba.

Me gustan la mayoría de los aspectos de la cerámica, porque uno puede hacer casi todo. Desde cavar un hoyo en el patio y encontrar una veta de arcilla, hasta mercantilizar las piezas. Arte. Función.

Napoleón Retana. Manos llenas de arcilla en un torno.

Pienso que es una técnica que sintetiza el misterio de la existencia. Todos los aspectos mágicos y simbólicos. El aire que oxigena los pulmones, el fuego que quema y despierta. El agua que hidrata y fluye, y la tierra que se resiste y se transforma.

El valor de lo artesanal me parece incuestionable. Hay cierto dejo de delicadeza, de reconocer que alguien moldeó la arcilla con sus propias manos, y que el saber ese conocimiento es un legado, proveniente desde tiempos inmemorables. La tecnología más antigua. ¿Cuánta gente habrá hecho lo mismo, antes que uno? Nunca se sabrá con certeza.

Napoleón Retana- Manos esmaltando una pieza.

Me siento ligeramente desorientado cada vez que cargo el horno. Me digo: ¿ya está? Tal vez sea una buena señal, ya que estoy listo para volver a empezar de nuevo. Otra vez, siendo clave la constancia. El proceso es lento, evocando paciencia. Y la conexión, siempre, personal.

Estoy agradecido de poder compartir con ustedes mis exploraciones. 

Statement de artista

Napoleón Retana es un artífice de la cerámica residente en Costa Rica. Su interés por esta técnica surge accidentalmente a finales de su formación universitaria en arquitectura y diseño gráfico.

Su proyecto de arte cerámico naponapo explora el tema de la arcilla peculiar, la cual refiere a la noción humana de la diversidad desde varios ángulos:

La arcilla, lo que estamos hechos. La materia prima de la tecnología más antigua. La técnica que contribuyó a la evolución de los seres humanos.

Lo peculiar. Aquello que es propio o característico de cada persona o cosa, pero que también puede ser especial o poco frecuente. La multiplicidad. Lo que es, pero que también puede ser otra cosa.

La arcilla peculiar celebra la experiencia humana a partir de la abstracción de su diversidad, mediante alegorías que figuran emociones. Un mundo queerico en el que cohabita esta pluralidad matérica que se transmuta en objetos representando alegorías simbólicas, que habitan el amplio espectro de las interacciones entre individuos y el entorno.

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